Teoría King Kong

King Kong es el nombre de un gorila ficticio, una bestia que arrasa con todo lo que tiene adelante. Inteligente. Capaz de adaptarse a la pelea con su oponente. Virgine Despentes es tal cual. Una feminista moderna sin pelos en la lengua, que desmitifica el supuesto de la mujer perfecta. “King Kong está más allá de la hembra, más allá del macho. Es un híbrido. En la ciudad King Kong aplasta todo al pasar.”

Este libro se trata de un texto polémico que unos consideran el manifiesto de un nuevo feminismo, pero va más allá del feminismo falopa. Esto se trata de un ajuste de cuentas personal, una guerra civil entre hombres y mujeres. “Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las insatisfechas, las que nadie desea, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena mujer”, escribe Despentes.

Ella vivió todo lo peor y lo mejor que una mujer puede vivir. La violaron y lo reflexionó años después, cuando se dio cuenta que la mujer no sabe cómo expresar un maltrato semejante. Nos enseña a manifestarnos públicamente inocentes y no culpables por haber sobrevivido a semejante abuso. “Desde el momento en el que la mujer empieza a nombrar lo que le pasó de otra manera, desde el momento en el cual decide denunciarlo, para meterse de nuevo en la jungla, en la comisaria llena de hombres, en la yuta; desde ese momento nos estamos equivocando como mujeres”.

Después la prostitución, considerada como la posesión física y moral de la persona. Lo creyó como el trabajo más transparente que tuvo. “Todo intercambio físico deja una huella emocional, sí, pero no siempre negativa. No digo que todas las mujeres puedan hacerlo. Digo que, para algunas, es un trabajo como cualquier otro, incluso más interesante que otro. No vivimos en un mundo donde todo el mundo esté feliz con pagar su hipoteca”.

Bajo todos los parámetros preestablecidos, la pregunta es la siguiente, ¿Vale la pena llevar una vestimenta incomoda, calzados que traban el caminar, hacerse romper la nariz o hinchar los pechos y matarse de hambre? Nunca ninguna sociedad exigió tantas sumisiones en las imposiciones estéticas, tantas modificaciones corporales para feminizar un cuerpo. A medida que pasa el tiempo la “industria femenina” crece, el mercado consume y las mujeres cada vez más pequeñas exigen belleza, exigen ser aceptadas. Despentes hace tiempo se alejó de todo ese revuelo y eligió su propio camino. Ser hombre siendo mujer. Exigió más de lo que le prometieron. Gritó sin que la callen y censuró a quienes intentaron explicarle lo que tenía que hacer.

Este libro no es para nada profundo, ni difícil de entender. Es grotesco, es guarro; pero también es altamente recomendable, porque Despentes nace siendo mujer y no se las arregla como le enseñaron, se las arregla como piensa su propia cabeza, a través del impulso, de la aventura y de lo que le sale ser.