Si la pelota se mancha…

Esta columna no pretende hacer ningún tipo de análisis detallado de lo bien o mal que está jugando la selección en este mundial, simplemente no tengo ni idea de fútbol, y no por ser mujer, simplemente no me interesa demasiado ningún deporte. Aunque, me hago cargo de mi condición de minita a la que solo le interesa el fútbol en época mundialista y hace comentarios en el medio del partido haciendo alusión a lo lindo que es Romero a la hora de atajar.

Lo que si me resulta interesante es escuchar a los hombres cuando nos catalogan de sensibles y victimas de liberar nuestras emociones constantemente, cuando ellos, a la hora de ver a 22 tipos detrás de una pelota no se quedan atrás. En este caso solo voy a decir que me cuesta entender este tipo de fascinación, simplemente observo a los hombres en mute, veo que su señal se desconecta por 90 minutos de tiempo y listo.

Tampoco logro comprender la actitud que algunos toman en relación a este campeonato, como por ejemplo, renunciar a su trabajo, programar operaciones para que el reposo coincida con los primeros partidos o tomarse esas preciadas vacaciones anuales para quedarse en su casa mirando televisión. ¿Será que la mayoría de los hombres descargan su libido mirando fútbol? Quizás el fútbol es preciado para el hombre promedio porque es lo único que les queda de la infancia. Quizás reafirman su condición de hombre viendo un partido y gritando frente a una pantalla.

Todo esto lo analizo sin centrarme en algunos rituales que tienen ciertos hinchas fanáticos donde convierten un simple juego en un gran espectáculo, sin tener en cuenta que en realidad también es un gran negocio. Convengamos que la sobrevaloración de una actividad masculina hace que esté socialmente aceptada y fagocitada como protagonista. No pasa lo mismo que algún deporte de mujeres hasta el momento. Aunque si pasó que el fútbol femenino es cada vez más practicado en nuestro país, y eso me parece muy bien. Ahora solo falta que la mujer se anime a opinar sobre un córner en un bar y listo, conquistamos el mundo!.

No se puede generalizar, pero Galeano sostuvo que mientras los intelectuales conservadores piensan que la idolatría a la pelota es la superstición que la plebe merece, yo veo al fútbol como un montón de “adultos” en pantalones cortos corriendo detrás de una pelota y nada más que eso. No especulo con técnicas, ni talentos, ni tácticas. De hecho, pienso que hay gente muy talentosa en otras disciplinas que deben ganar un 1% de dinero de lo que cobran estos muchachos.

Galeano dice: “El gol es el orgasmo del fútbol. Como el orgasmo, el gol es cada vez menos frecuente en la vida moderna”. La pelota va y viene y el obsesivo se ahorra la tortura del pensar. En este caso no tengo idea de la frecuencia de goles que hay en este mundial, pero de lo que si estoy segura es que hay menos orgasmos en la sociedad moderna, ¿Debido al fútbol? No creo, no soy extremista.