Los turnos felices

La indiferencia mata, esta vez el hombre encontró la solución.

Cuando somos ignorados nos volvemos invisibles, la invisibilidad sexual es el peor karma.  Nos volvemos poco atractivos, seres de baja autoestima. Si somos invisibles dejamos de ser objeto deseo.

Epicuro afirmaba que la felicidad se alcanza en la medida en que nada nos perturbe. El problema es que no existe la imperturbabilidad absoluta. Entonces podremos tener la felicidad por turnos. “Hablando de turnos”, me dijo el hombre….”La rutina agota”. Me miraba fijo, queriendo seguir con la conversación. “Claro que agota”, contesto yo, “por eso las parejas vienen acá”.. “claro que no!” me confesó. “Yo no te hablo de lugares, te hablo de personas. Esa rutina es la que agota, yo acá no vengo con mi mujer, vengo con otra mujer”. “Mi mujer?”, le digo, “Que raro que te apropies de algo que ni siquiera respetas”. Cuando pensamos al otro como propiedad, el vínculo se mercantiliza.

“Claro que la respeto”, me dijo enojado, “vos pensás que ella está sola?”

Me paré frente a un albergue transitorio y entablé una conversación con Tatiana, la secretaria. Cambió la frecuencia con la que se llenan estos lugares? “No, no se…hace años que esto desborda” me contestó.

Si mantengo la teoría de este hombre, que no viene con SU mujer, sino con otras, significa que aumentó la infidelidad?. Tatiana siguió, “años anteriores eran los fines de semana los días en que los TELOS se llenaban, actualmente desbordan durante la semana, de lunes a viernes, entra mucha gente a la tarde y a la noche”. Claro, Tatiana no tiene manera de comprobar que esas personas van con su pareja estable o no, pero se da cuenta:

“tengo clientes fijos, los conozco y cada tanto cambian de mujer u hombre. Sé cuando un tipo viene de trampa, o con su pareja. Sé como coge, los conozco de arriba a abajo” me dijo ella.

Mis brazos estaban apoyados en el mostrador del lobby, los tenía cruzados con el mentón arriba, Tatiana cerraba la caja, se había terminado mi curiosidad y su horario de trabajo.

El hombre finalmente me miró y me confesó, “estos lugares no son aptos para tipos sensibles, porque los turnos son cortos y sólo hay tiempo para hacer lo que hay que hacer. Te aseguras el polvo sin conocer demasiado. Desde hace tiempo sólo soy feliz por turnos”.

Anuncios