La explicación de ser mujer

Hasta ese momento me consideraba una mujer que era capaz de cuestionar todo lo que se me presentaba.

Ese día, o mejor dicho, esa noche, mi amiga y yo salimos a caminar por un bosque, alejado del centro de Bariloche. Estaba oscureciendo y estábamos totalmente despreocupadas.

Caminamos dos kilomentros adentro, hablábamos de nuestras vidas como únicas, como siempre.

El cielo se puso negro, de esa oscuridad que puede llegar a desesperarte si nunca viviste la ceguera, de esa oscuridad que desprotege, solo estábamos acompañadas con la luz de la luna. Decidimos volver, por el mismo camino que habíamos tomado.

Mi intuición humana hizo que inesperadamente gire la cabeza para mirar hacia atrás, cuando vi que una linterna corría hacia nosotras cada vez más rápido.

La mire a mi amiga y le grite, CORRE QUE VIENE ALGUIEN DETRAS NUESTRO!! empezamos a correr. Mi cabeza no podía pensar, solo se me cruzó esa horrible idea de que cualquier cosa nos podía pasar. Ella dice que se cayó, yo no me acuerdo. También se me perdió una bufanda, tampoco me acuerdo. Solo recuerdo que a los dos minutos vimos una luz, una moto venia hacia nosotras, le hice señas al grito de PARA! un hombre nos preguntó que nos pasaba y le explicamos que alguien nos perseguía, no nos creyó, cuando miramos hacia atrás la persona que nos corría había desaparecido. Le pedimos al hombre que nos acompañe unos metros, y el empezó a preguntarnos,

peeerooo…. que hacían solas caminando por acá?

bueno, le respondí, se nos hizo tarde

peeeeroooo….. ustedes son de acá???

si, le afirme con toda la seguridad

peeerooo…. es tarde para que salgan ustedes por el bosque…

Automáticamente mi amiga y yo nos miramos empezando a desconfiar del hombre de la moto. Lo mire y le dije que hasta ahí esta bien, que ya sabíamos como volver. El hombre dió la vuelta y se fue..

Hoy no sabemos que fue exactamente lo que pasó, estamos seguras que fue cierto. No teníamos ningún efecto de ninguna sustancia como para poder ver que cualquier persona nos perseguía en el medio de la noche para hacernos daño. Sin embargo, lo que más nos molestó fue lo que pasó después, el encuentro con el hombre de la moto, quien por ser dos mujeres nos pedía respuestas constantes, de porque estábamos ahí, solas, caminando, observando, de noche, etc, etc. y nosotras acostumbradas a justificar nuestros actos accedimos a responder, sin tener en cuenta que en realidad no le debíamos ninguna explicación, porque somos dos individuos que tuvieron ganas de salir a caminar y punto. Las mujeres estamos acostumbradas a dar explicaciones.

El grado de nuestra vulnerabilidad y el alcance de nuestra capacidad para resistir y hacer frente a los peligros dependen de distintos factores, evidentemente, no estaban en ese bosque.

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