Pánico al rechazo

En este caso voy a concentrar la nota en un tipo de rechazo, el amoroso.

Muchos hombres dan por supuesto que como soy mujer tengo el “SI” asegurado. Y con esta afirmación abro aquí el debate.

Lamento informarles a los hombres que no es así, que están equivocados.

Un día puede pasar que me atraiga alguien, que espere a cruzármelo en una fiesta, que muestre cierto interés en él, y que se note, que se note hasta tal punto de buscarlo con la mirada, ir y bailar a su lado, no dejar de sonreír, hablarle de estupideces para llamar su atención. Hasta que en un momento sienta esa mirada que hace que me dé vuelta y crea ya es evidente, que lo ha percibido, que lo piensa, que lo sabe.

Puede pasar que luego de esa percepción él no haga nada al respecto. Yo sigo ahí en la fiesta, me quedo, me quedo, Paloma son las 5 am y ya te hubieses vuelto tranquilamente a tu casa para hacerte tu tostada con queso (a falta de cena) antes de irte a dormir, pero no, sigo ahí y llega la hora donde ya estamos borrachos, medio dormidos, medio divertidos, él me dice que tiene sueño y yo estoy pensando que ofrecer, le digo, “Si, yo también me voy a dormir en realidad”. Listo Paloma, estás totalmente expuesta.

Pero él no dice nada, sigue bailando, medio tambaleándose sin hacer nada y yo ya no aguanto, y le digo, “Bueno me voy”, él me saluda, y hasta ahí ha llegado nuestro esperado encuentro. Entonces si, puede pasar que yo no le guste.

“Claro que no” me dice un amigo, “Es tímido, también puede pasar”. A ver querido amigo, vamos de nuevo, puede pasar que yo no le atraiga y punto. Realmente el problema no es ese, el conflicto interno es que no soy capaz de llegar al punto de proponerle algo por pánico al rechazo. Pánico a escuchar un NO saliendo de su boca provocando un inicio de sudor insoportable en mis manos. Pánico a volverlo a ver después de esa situación y sentirme incómoda. Pánico a que le cuente a sus amigos, que también son mis amigos y todos comenten por días enteros la repercusión de este rebote.

Por alguna extraña razón se asume que la decisión desde el minuto uno es de la mujer. Que el hombre está acostumbrado a ser rechazado. Que la invitación a copas por parte del hombre es totalmente normal para que después la mujer sienta la libertad absoluta de decir “Gracias pero después de toda esta noche no quiero que pase absolutamente nada”, que eso esté bien visto y que al hombre no le importe.

La realidad es que ser rechazado es horrible. No creo que el hombre se acostumbrará a eso, no creo que ninguna persona deba o quiera hacerlo. Alguna vez dije que invisibilidad es la manera más violenta de anular a una persona, y la verdad el que al final resulta mucho peor cuando el rechazo es evidente, de frente y preciso. Por eso no me arriesgo, por miedo.

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