Cómo arruinar una cena navideña siendo feminista

Al igual que muchas mujeres, un día antes del 24 de diciembre solté la bola en facebook con una frase viral que decía “Amigas feministas, recuerden que es nuestro deber arruinar las cenas familiares con nuestras opiniones. Buena suerte camaradas”.

Esa noche la pasé con mi familia adoptiva en Madrid, una familia que me vió nacer en esa ciudad hace 30 años y me reconoció hace poco. Una familia súper conservadora y tradicional del norte de Madrid a la que quiero porque si, llámenlo paso del tiempo, favores en común, la vida…

Su hija había visto ese posteo en mi muro de Facebook y se rió con un comentario que dejé pasar. Su hijo está enamorado de mi desde hace dos años y lo único que hace es decirme que es el hombre de mi vida y que yo lo tendría que saber.

La noche empezó. El padre se sentó en la cabecera de la mesa desde que llegó y no se movió de la silla hasta que se fue de esa casa. La madre iba, venía, abría botellas sin parar y servía ensalada en todos los platos vacíos. El padre se quejó de la comida. Yo empecé a poner caras.. pero es que se queja siempre y jamás lo ví cocinar una salchicha. Sabía que mi silencio no iba a durar mucho tiempo más, sin embargo hacía lo posible para que esa noche no haya ninguna situación incómoda, entonces preguntaba cosas insólitas, sobre el rol del rey y la reina, el discurso que habían dado en la televisión minutos antes, el 24 con verano o con invierno, estupideces que me permitían reirme y listo.

Hasta que en un momento el padre me pregunta… ¿Paloma, a vos quién te va a entregar en el altar? y en ese momento todas las miradas se dirigieron hacía mí, y no me quedó más remedio que decir, venimos bien, ¿En serio me vas a decir esto? y si.. me lo estaba preguntando en serio. Cuando ni siquiera doy indicios de tener un plan semejante como el casamiento.

El sabe que mi padre falleció, no sabía que estaba en pareja, si sabía que tengo dos hermanos hombres y sabe que soy feminista. Entonces le contesté, Mirá, a mi no me entrega nadie, yo solita sé caminar. Por ahora no pienso en casarme de todas maneras. El silencio se apoderó de la mesa durante dos segundos, y me contesta, ¿Ahora las feministas no se casan? Paloma lo que corresponde es que alguien te entregue en el altar, no entiendo de que estas hablando… y ahí ya subí mi leve tono de voz, A ver que no soy un puto paquete, ¿Entregarme a que? un hombre a otro hombre.. eso me parece maravilloso, dije con ironía. Y si, las feministas también se casan, pero es que no se porque estamos hablando de mi casamiento si recién ahora estoy empezando una relación… y ahí la cena se hundió.. todos se miraron incómodos, tenían que saber quien era esa persona, que claramente no era su hijo.

Mi misión estaba cumplida, otra cena en contra, y todo lo que sigue de la noche lo dejo para las próximas navidades.

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2 comentarios en “Cómo arruinar una cena navideña siendo feminista

  1. Odio esas preguntas de mierda en Navidad (y la de tener hijos casi nunca falta).
    Hace dos años que pasamos la Navidad y Año Nuevo con gente que nos respeta, lejos del calor y de familiares rompe bolas.

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